Convirtiéndome en e/la capitana/a de mi alma

Cambio-CapitanAlma

“Ayer era inteligente, por lo que quería cambiar el mundo. Hoy soy sabio, por lo que me quiero cambiar a mi mismo.”

(Rumi)

En algunas ocasiones determinados aprendizajes toman su tiempo en madurar. Muchas veces será el devenir de la vida aquel que consiga a través de sus propias enseñanzas dar sentido y dimensión a las palabras hasta el momento en que consigan resonar en toda su fuerza en nuestro interior. Es esto lo que me pasó con el poema de Invictus , el cual cito a continuación:

“Más allá de la noche que me cubre,
negra como el abismo insondable,
doy gracias a cuales dioses fuere
por mi alma inconquistable.

En la cruel garra de la circunstancia
no he gemido ni llorado.
Sometido a los golpes del azar
mi cabeza sangra, pero está erguida.

Más allá de este lugar de ira y llantos
yace sino el horror de la sombra,
Y aún la amenaza de los años
me halla y me hallará sin temor.

No importa cuán estrecha sea la puerta,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.”

(William Ernest Henley)

Las características del momento que vivía me impedían ver los matices detrás de estas palabras, impedían que mi mirada fuese más allá de lo que me pasaba y la injusticia que había hecho que llegase a la situación en la que me hallaba. Cada vez que tomaba contacto con estos recuerdos, lo único que sucedía era entrar en una espiral sin fin, la cual lejos de llevarme a un espacio de mayor luz, lo único que conseguía era hundirme una y otra vez más. Quedando mi perspectiva bastante reducida.

Los hechos hicieron que el plantearme opciones fuera la mejor solución, y con ello aprender un valor distinto para la palabra gracias. Sí, gracias. Ella me permitió ver que gracias a esas circunstancias tenía la oportunidad de acceder a nuevos horizontes. Los cuales si bien por sí mismos no me daban un atisbo de arreglar aquello que me pasaba, si me permitían adquirir perspectiva y retar mi capacidad de aprendizaje.

En ocasiones ciertas cosas ocurren de forma paralela. Es por ello que de forma simultánea al problema que me atañía, en mi mismo día a día, tuve ocasión  de tomar contacto con otras personas, el ver cómo abordaban aquello que les pasaba, generó mayor aprendizaje.El que consistía en apreciar que el coraje que tenían aquellos que a pesar de tener que convivir con situaciones realmente  duras, generaban un equilibrio en su vida. El cual estaba compuesto de pequeñas cosas que daban sentido y alegría, pero al mismo tiempo que daban esa fuerza para poder saber en qué momento era necesario pedir ayuda. Que el hacerlo no estaba mal, sino que representaba un acto de auténtica responsabilidad consigo mismos y su propio bienestar.

Aprendí gracias a ello que en ciertas ocasiones hay cosas que puedes cambiar, y otras que no. Que resulta por ello importante identificar aquellas cosas que realmente está en tus manos poder controlar, y aquellas que van más allá de tu competencia. Que en la medida que tengas una mayor conciencia de lo que sí y de lo que no, las cosas comienzan a cambiar de color.

Sobre este punto, aprendí el valor de equivocarme, o más bien el aceptar el poder hacerlo. Descubrí el alivio que esto suponía puesto que dejaban la mochila más ligera después de ello. Al mismo tiempo que las potencialidades que traían esos errores. El poder de aceptar esa dualidad e integrarla, resultó genial porque más allá de poder adquirir un aprendizaje detrás de cada equivocación, también me permitió a pensar en la posibilidades que trae el anticiparte a ellos, o aceptar incluso que en determinados momentos lo único que toca es actuar no existiendo margen a anticipación alguna.

Poco a poco ese mundo de visiones catastróficas, fue . En el que sigo dando mis primeros pasos, pero en el que como en las palabras finales de este poema, la única forma posible de hacerlo es teniendo conciencia en qué manos han de estar el timón.

En coaching, concretamente desde el coaching ontológico es de donde más se trabaja el tema de las distinciones. La distinción víctima-responsable, es una de la que posiblemente todos y todas de los que nos hayamos formado en coaching hayamos trabajado, hay buenos libros y entradas a blog que enriquecen mucho al leerlas. Considerando su importancia y con la idea de añadir algo más, a lo que muchos y muchas han escrito y han trabajado, he querido compartir la forma como desde dentro me he acercado a esta distinción. Quizá resulte una visión muy personal, pero la idea es que el proceso de aprendizaje lo sea. Con esta entrada a mi blog, quiero poder invitarte a mi próximo taller, en el que estaré encantada de acompañarte en esta reflexión sobre tu propio empoderamiento:

Convirtiéndome en e/la capitana/a de mi alma
Fecha: Sábado, 12 de Marzo de 2016 – Duración: 3 horas
Lugar: calle Montesa, 46-Local F

Aforo limitado a 6 personas.

Inversión: 30 euros (incluye I.V.A.).

Pre-inscripción y más información: info@fluyendo-desde-el-valor.com

 

 

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