Bienvenido 2016

Recuerdo el primero de Enero de 2015, fue un día frío pero soleado, que animaba a pasear por las calles. Recuerdo haber paseado por el Retiro ese oasis de naturaleza en pleno centro madrileño y haberme deleitado con cada uno de los rayos de sol, y pequeñas estampas paisajísticas que componen este espacio. Era el marco perfecto para dar inicio a un año totalmente pleno. Sin embargo, a los pocos días, poco después de la festividad de reyes a penas podía dar crédito a aquello que pasaba delante de mis ojos y los de todo el mundo, había habido un atentado en París. Lo hechos me produjeron una mezcla de tristeza e impotencia. Fue el inicio de un año que dio mucho de sí, un año de aprendizaje.
Del mismo modo que estos hechos fatídicos que dieron la vuelta al mundo mostraron aquello que intolerancia puede llegar a hacer, también fueron la oportunidad de ver la unión y el apoyo social visible en un hecho tan simbólico como la marcha cohesionada de los líderes mundiales es una forma distinta de dar cara a los mismos. Meses después pude ver al igual que muchas otras personas como la forma como la misma ciudad fue sacudida nuevamente por el terror.
Nuevamente, pude ver como una desgracia despertaba el sentimiento de solidaridad y cercanía, rompiendo de algún modo ese sentido de extrañeza y lejanía que en ocasiones ocurre en las grandes ciudades. Pude escuchar que el mensaje de respuesta frente a todo ello era vivir a pesar de todo, sin dejar de ser conscientes de la realidad existente, nuevamente fui testigo que el vivir constituye una respuesta distinta al miedo.
Quizá la lectura de estos hechos sea muy personal, quizá para algunos esté mediatizada, y solo muestre una visión del mundo. Ciertamente, “el mapa no es el territorio” (Korzybski), pero tampoco “el nombre la realidad nombrada” (Bateson).
Mi intención es ir un paso más allá. Quisiera reflexionar sobre aquellas ocasiones en las que podríamos haber estamos expectantes de algo en lo cual pusimos todo nuestro esfuerzo y energía, y que por circunstancias ajenas los hechos concluyen de una forma distinta.
Mi reflexión intenta ir más allá de esa sensación de impotencia que puede dejar a algunos, o esa desesperanza que puede inundar ante ver nuestro gozo en un pozo, y preguntar ¿te has dado cuenta de la cantidad de cosas maravillosas que pueden haberte sucedido gracias a que las cosas que sucedieron de una forma distinta a la que esperabas?
Si me refiero a las veces en que te pudieron echar del trabajo, y que gracias a ello accediste a uno mejor. Las veces que al tener una negativa seguiste insistiendo, y finalmente lo conseguiste; o las veces que algo te decepcionó, y debido a ello después sucedió algo mucho mejor … me refiero a cada una y todas de las situaciones en las que gracias a que algo malo pasó pudiste acceder a algo mejor.
¿Te has parado a pensar en ello?
Si miras atrás a todas y cada una de esas circunstancias, es posible que aprecies que no sólo conseguiste aquello que querías sino que junto con ello adquiriste aprendizaje, un autoaprendizajem de todo aquello que puedes llegar a ser. Detrás de cada desgracia, si lo vemos de esta forma, existe un regalo oculto.
Para algunos quizá sea fácil verlo, para otros no tanto. Con ellos, la comprensión y la empatía, posiblemente sea un aspecto a tomar más que nunca en cuenta al hacer este ejercicio. Muchas veces los hechos son, pero es la forma como los vivimos, en quienes nos apoyamos, las creencias que tenemos, las circunstancias que nos rodean, aquello que hace que podamos asumirlos de una forma u otra. Ante esto, la empatía, la cercanía, el no juzgar, resultan grandes antídotos.
Sea un caso un otro, deseo que la desesperanza cambie a color esperanza, que esos fracasos abran nuevos horizontes. Que la impotencia transmute en acción. Qué este 2016, sean 365 +1 oportunidades para hacer las cosas de forma distinta porque … finalmente si te equivocas claro que pasa algo: aprendes, y todas y cada una de esas cosas has vivido finalmente, han servido solo para una cosa: hacerte más fuerte.
Quisiera acabar este saludo de bienvenida citando a Calderón: “estamos en un mundo tan singular, que el vivir sólo es soñar, y la experiencia me enseña que el hombre que vive sueña“.

FELIZ 2016, por un año en que vivas de tus sueños.

Si quieres compartir y celebrar, cada una de estas cosas por las que estás agradecido al mismo tiempo que definir o afinar más aquello que deseas concretar en este 2016, puedes hacerlo asistiendo al taller que impartiré este 9 de Enero de 11 a 13 horas en Yoga Anandamaya. Mayor información: info@fluyendo-desde-el-valor.com

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